7 de septiembre de 2026

Buen viaje,
Angu.

Mañana cruzás el Atlántico. Hoy solo quiero recordarte una cosa.

San SalvadorDublín

Para Angu,
con mucho cariño.

Angu,

Bueno, llegó el día. Después de tantos meses de planes, documentos, compras, correos, maletas y preguntas, mañana te toca subirte a ese avión y comenzar algo completamente nuevo.

Hoy no quiero decirte adiós. Quiero decirte: andá, disfrutá y descubrí todo lo que sos capaz de hacer.

Yo sé un poquito de lo que se siente irse lejos a estudiar. Sé que da emoción y miedo al mismo tiempo. Sé que habrá días increíbles, y otros en los que vas a extrañar tu casa, tu comida, tu gente y hasta las cosas que ahora te desesperan. Pero también sé que un día vas a mirar hacia atrás y darte cuenta de cuánto creciste.

Estoy increíblemente orgulloso de vos. No solo porque te vas a Irlanda a hacer tu maestría, sino por todo lo que hiciste para llegar hasta aquí. Por tu dedicación, por tu esfuerzo y por haber convertido este sueño en algo real.

La distancia cambia muchas cosas, pero no cambia esto: siempre voy a estar ahí para vos.

Para celebrar cada victoria. Para escucharte cuando algo no salga como esperabas. Para ayudarte a resolver cualquier problema. Y para recordarte, cuando lo necesités, que aunque estés aprendiendo a hacer tu vida allá, nunca tenés que cargar con todo sola.

Tu familia sigue siendo tu casa, aunque ahora tengas una nueva dirección. En El Salvador, en Canadá y en cualquier videollamada improvisada vas a tener gente que te quiere muchísimo. Mónica, Jasper y yo vamos a estar acompañándote desde aquí, celebrando cada pedacito de esta aventura con vos.

Espero que Dublín te regale amigos buenos, historias que nos vas a contar por años, viajes, días de lluvia que terminen gustándote y muchísimos momentos en los que pensés: “No puedo creer que esta sea mi vida”.

Espero también que me demostrés que estaba equivocado y que en Irlanda no se vive solamente de papas. Aunque si dentro de tres meses estás desayunando papas, almorzando papas y cenando papas, necesito que quede constancia de que te lo advertí.

Y cuando algo se ponga difícil, acordate de todo lo que ya lograste. Sos más valiente, más capaz y más fuerte de lo que a veces creés. Nunca dudés que merecés estar ahí.

Nosotros ya sabemos querernos a la distancia. Lo nuevo ahora es verte construir tu propia vida en un lugar completamente distinto, y me emociona muchísimo acompañarte desde donde esté.

Te quiero con todo mi corazón, Angu. Que Dios te cuide en cada paso, que disfrutés cada día y que Irlanda te reciba bonito.

Buen viaje, hermanita. 🍀

Con muchísimo amor,
Tu hermano, Addo

P. D. No importa cuántos kilómetros haya: si necesitás algo, llamame. Pero por favor confirmá primero que no sean las 3:00 a. m. en Vancouver.